El turismo internacional siguió dando claras señales de recuperación y, en los siete primeros meses de 2022, las llegadas alcanzaron el 57% de los niveles anteriores a la pandemia.

Según el último Barómetro del Turismo Mundial de la OMT, las llegadas de turistas internacionales casi se triplicaron de enero a julio de 2022 (+172%) en comparación con el mismo periodo de 2021, lo cual significa que el sector se situó casi al 60% de los niveles anteriores a la pandemia. Esta recuperación constante es reflejo de la fuerte demanda reprimida de viajes internacionales, así como de la flexibilización o el levantamiento de las restricciones de viaje hasta la fecha (a 19 de septiembre de 2022, había 86 países que no tenían ya restricciones relacionadas con la COVID-19).

El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, ha afirmado: "El turismo sigue recuperándose de forma constante, a pesar de los diversos retos de naturaleza tanto geopolítica como económica. El sector está devolviendo la esperanza y las oportunidades a personas de todo el mundo, pero es el momento también de repensar el turismo y entender hacia dónde va y cómo repercute en las personas y el planeta".

El sector está devolviendo la esperanza y las oportunidades a personas de todo el mundo, pero es el momento también de repensar el turismo y entender hacia dónde va y cómo repercute en las personas y el planeta

Se estima que durante el periodo examinado viajaron 474 millones de turistas internacionales, frente a los 175 millones de los mismos meses de 2021. Se estima que entre los meses de junio y julio de 2022 se registraron 207 millones de llegadas internacionales, más del doble de las registradas en los mismos dos meses del año pasado. Estos meses representan el 44% del total de llegadas registradas en los siete primeros meses de 2022. De estas llegadas, Europa recibió 309, lo que representa el 65% del total.

Europa y Oriente Medio lideran la recuperación
En el periodo de enero a julio de 2022, Europa y Oriente Medio fueron las regiones que mostraron la recuperación más rápida, con llegadas que alcanzaron respectivamente el 74% y el 76% de los niveles de 2019. Europa acogió casi tres veces más llegadas internacionales que en los primeros siete meses de 2021 (+190%), con resultados impulsados por la fuerte demanda intrarregional y los viajes desde Estados Unidos. La región experimentó unos resultados especialmente robustos en junio (-21% con respecto a 2019) y julio (-16%), lo que refleja un periodo estival intenso. Las llegadas subieron hasta rozar el 85% de los niveles de 2019 en julio. El levantamiento de las restricciones de viaje en un gran número de destinos también impulsó estos resultados (a 19 de septiembre de 2022, en Europa, 44 países no tenían restricciones relacionadas con la COVID-19).

En Oriente Medio, las llegadas internacionales se multiplicaron casi por cuatro en enero-julio de 2022 (+287%). Las llegadas superaron los niveles prepandémicos en julio (+3%), impulsadas por los extraordinarios resultados obtenidos por Arabia Saudita (+121%) tras la peregrinación del hach.

En términos interanuales, las Américas (+103%) y África (+171%) también registraron un fuerte crecimiento en enero-julio de 2022 con respecto a 2021, alcanzando el 65% y el 60% de los niveles de 2019 respectivamente. En Asia y el Pacífico (+165%) las llegadas se duplicaron con creces en los primeros siete meses de 2022, aunque se mantuvieron un 86% por debajo de los niveles de 2019, ya que algunas fronteras permanecieron cerradas a los viajes no esenciales.

Subregiones y destinos
Varias subregiones alcanzaron entre el 70% y el 85% de sus llegadas anteriores a la pandemia en enero-julio de 2022. La Europa Mediterránea Meridional (-15% respecto a 2019), el Caribe (-18%) y América Central (-20%) mostraron la recuperación más rápida hacia los niveles de 2019. Europa Occidental (-26%) y Europa del Norte (-27%) también obtuvieron buenos resultados. En julio, las llegadas se acercaron a los niveles anteriores a la pandemia en el Caribe (-5%), la Europa Meridional y Mediterránea (-6%) y América Central (-8%).

Entre los destinos que comunicaron datos sobre las llegadas internacionales en los primeros cinco a siete meses de 2022, los que superaron los niveles prepandémicos fueron: las Islas Vírgenes de Estados Unidos (+32% con respecto a 2019), Albania (+19%), Sint Maarten (+15%), Etiopía y Honduras (ambos +13%), Andorra (+10%), Puerto Rico (+7%), Emiratos Árabes Unidos y República Dominicana (ambos +3%), San Marino y El Salvador (ambos +1%) y Curaçao (0%).

Entre los destinos que han facilitado datos sobre los ingresos del turismo internacional en los primeros cinco a siete meses de 2022, Serbia (+73%), Sudán (+64%), Rumania (+43%), Albania (+32%), Macedonia del Norte (+24%), Pakistán (+18%), Türkiye, Bangladesh y Letonia (todos +12%), México y Portugal (ambos +8%), Kenia (+5%) y Colombia (+2%) superaron los niveles anteriores a la pandemia en enero-julio de 2022.

Aumenta el gasto turístico, pero surgen nuevos retos
La recuperación en curso también se observa en el gasto del turismo emisor de los principales mercados emisores. El gasto procedente de Francia subió en enero-julio de 2022 hasta situarse al -12% en comparación con 2019, mientras que el gasto de Alemania se quedó al -14%. El gasto del turismo internacional se situó en un -23% en Italia y en un -26% en Estados Unidos.

También se registró un sólido comportamiento en el tráfico aéreo internacional de pasajeros, con un aumento del 234% en enero-julio de 2022 (un 45% por debajo de los niveles de 2019) y una recuperación que lo situó en julio al 70% del nivel de tráfico anterior a la pandemia, según la IATA.

Una demanda mayor de lo previsto ha generado, por otra parte, importantes retos operativos y de personal en las empresas e infraestructuras turísticas, especialmente en los aeropuertos. Además, la situación económica, agravada por la agresión de la Federación de Rusia contra Ucrania, representa un importante riesgo a la baja. La combinación del aumento de los tipos de interés en las principales economías, el incremento de los precios de la energía y de los alimentos y las crecientes perspectivas de una recesión mundial, tal como indica el Banco Mundial, son las principales amenazas para la recuperación del turismo internacional en lo que queda de 2022 y 2023. La posible ralentización se refleja ya en el último Índice de Confianza de la OMT, que muestra unas perspectivas más cautelosas, así como en las tendencias de las reservas, que muestran signos de menor crecimiento.

Los expertos en turismo se muestran cautelosamente confiados
En una escala de 0 a 200, el Grupo de Expertos en Turismo de la OMT calificó el periodo mayo-agosto de 2022 con una puntuación de 125, igualando las expectativas alcistas expresadas por el Grupo en la encuesta de mayo para el mismo periodo de cuatro meses (124).

Las perspectivas para el resto del año son prudentemente optimistas. Aunque se espera un rendimiento superior a la media, los expertos en turismo calificaron el periodo septiembre-diciembre de 2022 con una puntuación de 111, por debajo de la puntuación de 125 del cuatrimestre anterior, lo que muestra un descenso de los niveles de confianza. Casi la mitad de los expertos (47%) ve perspectivas positivas para el periodo septiembre-diciembre de 2022, mientras que el 24% no espera ningún cambio en particular y el 28% considera que la situación podría empeorar.  Los expertos también parecen confiar en 2023, ya que el 65% vaticina una mejora de los resultados turísticos con respecto a 2022.

No obstante, el incierto entorno económico parece haber invertido las perspectivas de volver a los niveles anteriores a la pandemia a corto plazo. Alrededor del 61% de los expertos no ven ahora un posible retorno de las llegadas internacionales a los niveles de 2019 hasta 2024 o después, mientras que los que indican un retorno a los niveles prepandémicos en 2023 ha disminuido (27%) en comparación con la encuesta de mayo (48%). Según los expertos, el entorno económico sigue siendo el principal factor que lastra la recuperación del turismo internacional. El aumento de la inflación y la subida de los precios del petróleo se traducen en un incremento de los costes del transporte y el alojamiento, al tiempo que merman el poder adquisitivo y el ahorro de los consumidores.