Las Asociaciones de Pesca Industrial de Venezuela (APAVEN, ASOPESCA y ASAPAC), en representación de los armadores, tripulantes y empresas procesadoras que constituyen la columna vertebral de la soberanía alimentaria, nos dirigimos al país para recordarle a la nación que nuestra flota de 245 embarcaciones se mantiene en una paralización forzosa desde noviembre de 2024.
Esta inactividad no responde a una falta de voluntad productiva, sino a la inviabilidad operativa impuesta por el aumento del precio del diésel marino fijado por PDVSA y ejecutado por el Ministerio de Pesca y Acuicultura, un precio que no se coordinó ni acordó con el sector previamente, es decir, de haberse coordinado quizá se hubiese acompañado de un plan escalonado de aumento que no detonara nuestras estructuras de costos, haciendo imposible la planificación de faenas de pesca rentables, llevándonos a una paralización forzosa que aún se mantiene. Situación que ha podido evitarse y a la fecha solucionarse, por el contrario, ya son 14 meses de interrupción ilógica de una actividad económica importante como lo es la pesca industrial.
Es menester destacar que el Ministerio de Pesca y Acuicultura, durante este largo período quiso hacer acuerdos posteriores al aumento creando un “Plan Piloto”, para el cual zarparon varias embarcaciones seleccionadas en acuerdo por el Ministerio, con la promesa de que al finalizar se definiría el precio en función a los resultados económicos del plan, resultados que dejaron bastante claro que el precio fijado era y sigue siendo totalmente inviable para el sector, sin embargo, a la fecha estamos a la espera de una respuesta que defina una política que reimpulse esta actividad primaria.
La parálisis del sector no es solo económica, es una crisis social profunda que deja a la deriva a 27.600 trabajadores y sus familias, quienes han dedicado su vida a este oficio. En este mismo sentido, son muchas las actividades conexas que dependen del funcionamiento de este sector, por lo que son numerosas las empresas y el capital humano afectado.
Al estar los barcos anclados, se pone en riesgo:
• La Soberanía Alimentaria: El sector provee proteína de alta calidad y de las más económicas para la gente.
• La Estabilidad Económica: Se dejan de percibir entre 18 y 19 millones de dólares anuales en divisas no petroleras.
• El Futuro Exportador: Es urgente actuar para cumplir con las regulaciones de la NOAA Fisheries que han activado prohibiciones internacionales que desde enero de este año han paralizado totalmente la exportación de todos los productos pesqueros provenientes de embarcaciones venezolanas.
No sólo queremos encender motores hoy bajo un marco de políticas claras y soluciones estructurales, sino queremos garantizar a la nación un sector moderno y eficiente, para lo cual no solicitamos subsidios permanentes, sino un Precio de Equilibrio Sostenible por litro que permita la reactivación total en el presente.
Proyectando esta importante actividad económica en el futuro es necesario precisar que se requiere la implementación de un programa de financiamiento para la sustitución y modernización de motores, un programa que se estructure dentro de un plan de capitalización para:
1. Sostenibilidad Económica: Reducir el consumo de combustible entre un 20% y 34% mediante sistemas de propulsión eficientes.
2. Sostenibilidad Ambiental: Disminuir las emisiones contaminantes, alineándonos con estándares internacionales de responsabilidad climática.
Sin barcos navegando, no hay soberanía alimentaria posible. Nuestra meta es transformar el potencial marino en bienestar social y estabilidad económica.
Por las Asociaciones de Pesca Industrial del Oriente de Venezuela
Contactos: Salvador Pasanissi (ASOPESCA) 0414-8132104. Antonio Tina (APAVEN) 0414-2826542. Antonio Piñango (ASAPAC) 0424-8270226.