El gobierno cubano anunció reformas históricas que permiten a cubanos exiliados y residentes en el exterior ser propietarios o socios de empresas privadas en la isla, sin necesidad de residir en el territorio nacional. Esta medida, que se extiende a grandes proyectos de infraestructura y alianzas estratégicas con empresas locales, representa un cambio significativo en la política económica del país.
Estas nuevas disposiciones facilitan la integración financiera de la diáspora, con acceso pleno al sistema bancario cubano, incluyendo la apertura de cuentas en divisas y participación en el sector financiero. Además, se habilita la formación de alianzas con tanto el sector estatal como el privado, junto con la entrega de tierras mediante régimen de usufructo para iniciativas productivas.
«Esta apertura no solo atraerá capital de la comunidad cubana en el exterior, sino que impulsará el desarrollo económico y la modernización de la isla», señaló un portavoz oficial cubano durante el anuncio.
Impacto en el sector privado y oportunidades de inversión
La participación no se limita a microempresas, sino que incluye megaproyectos de infraestructura y asociaciones público-privadas. Los exiliados podrán invertir directamente en negocios locales, promoviendo transferencia tecnológica y generación de empleo.
Estas reformas surgen en medio de la crisis económica que afecta a Cuba, buscando captar remesas productivas de la diáspora, especialmente desde Estados Unidos y América Latina .