Cada 4 de octubre, la festividad de San Francisco de Asís coincide en Venezuela y otros países de habla hispana con un fenómeno climático que la tradición popular conoce como el “Cordonazo de San Francisco”: fuertes lluvias, tormentas eléctricas y cambios bruscos del tiempo que, según la creencia, ocurren cuando el santo sacude o golpea las nubes con el cordón de su hábito franciscano.
Origen de la creencia
La leyenda atribuye a San Francisco de Asís (1181/1182-1226), fundador de la Orden Franciscana y patrono de los animales y la naturaleza, la capacidad de administrar las lluvias del año. Según una de las versiones más difundidas, cada 4 de octubre el santo se quita el cordón de su túnica y lo agita para “quitarle el agua” acumulada, haciendo caer las últimas precipitaciones sobre la tierra y marcando así el fin de la temporada lluviosa.
Otra narrativa popular sostiene que San Francisco utiliza su cordón para golpear las nubes y espantar al demonio, organizando una tempestad de relámpagos, truenos y lluvias torrenciales. Esta imagen ha quedado reflejada en refranes como: “Cuando San Francisco saca el cordón, en el mar hay grandes marejadas”.
Presencia en Venezuela y la región
En Venezuela, el Cordonazo de San Francisco es una creencia muy extendida que asocia la fecha con días nublados, fríos y con fuertes lluvias. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) ha explicado que, desde el punto de vista meteorológico, este periodo coincide con la temporada lluviosa en el país, cuando la Zona de Convergencia Intertropical se encuentra muy activa y es reforzada por la dinámica del viento en la troposfera superior.
El Inameh señala que esta es también la época del pasaje de perturbaciones como las ondas tropicales, lo cual contribuye a la formación de nubes que dan origen a lluvias y tormentas días antes o después del 4 de octubre, fenómenos que popularmente son asociados con el Cordonazo. Para 2026, el organismo estima precipitaciones “interesantes” entre el 4 y el 6 de octubre, algunas con actividad eléctrica y probabilidad de granizo en zonas montañosas.
La tradición también está presente en México, Colombia, Costa Rica, Ecuador y otras naciones del Caribe, donde el término se usa para describir tormentas severas y vientos violentos asociados al acercamiento de ciclones tropicales de finales de verano.
Explicación científica
Aunque la creencia popular vincula el fenómeno con una intervención divina, los meteorólogos confirman que no existe ningún mecanismo físico o astronómico que gatille tormentas exactamente el 4 de octubre. Desde la perspectiva de la física de la atmósfera, la coincidencia de tormentas severas a principios de octubre obedece a la interacción sinóptica de sistemas atmosféricos: alto contenido de calor oceánico en el Pacífico oriental tropical y la incursión de los primeros frentes fríos y vaguadas desde el norte.
En el caso venezolano, la convergencia de la Zona de Convergencia Intertropical con ondas tropicales y la dinámica de vientos en altura generan las condiciones propicias para la formación de nubes convectivas que producen lluvias intensas, tormentas eléctricas y, en ocasiones, granizo.
Refranes y cultura popular
El Cordonazo de San Francisco ha dejado huella en el imaginario colectivo a través de refranes y expresiones populares. Entre los más conocidos destacan: “El cordonazo de san Francisco lo temen los pescadores y los marineros” y “Cuando san Francisco saca el cordón, en el mar hay grandes marejadas; unos años sí y otros no, pero más sí que no”.
En México, la tradición se asocia con el fin de la temporada de lluvias y el inicio del otoño, mientras que en Ecuador marca el comienzo de la temporada lluviosa en la Sierra. En Venezuela, la creencia ha sido mencionada incluso en contextos políticos, como cuando el expresidente Hugo Chávez, durante un acto de campaña bajo un intenso chaparrón el 4 de octubre de 2012, declaró: “Hemos sido bañados por el agua bendita del Cordonazo de San Francisco”.
Recomendaciones
Ante la posibilidad de lluvias intensas y tormentas eléctricas en estos días, el Inameh y otros institutos meteorológicos de la región recomiendan a la población mantenerse alerta, especialmente en zonas vulnerables a deslizamientos, inundaciones por saturación de alcantarillados y crecidas de ríos. Se sugiere evitar transitar por áreas propensas a encharcamientos, estar atento a las alertas oficiales y contar con protección contra la lluvia al salir.