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La alta capacidad técnica y sólida formación de los ingenieros y arquitectos venezolanos fueron determinantes para salvar miles de vidas tras el inédito evento sísmico registrado el pasado 24 de junio.

La anterior afirmación fue hecha hoy por el Ing. Félix Ojeda Oropeza, presidente de la Asamblea Nacional de Representantes del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), al ofrecer un balance detallado sobre la actuación técnica de esa institución durante la contingencia.

Indicó que “gracias a la buena calidad constructiva y a la rigurosidad en los estándares de diseño sismorresistentes aplicados en la infraestructura nacional, miles de edificaciones se mantuvieron incólumes y resistieron la gran magnitud de los sismos, evitando un colapso masivo que habría elevado de forma trágica el número de víctimas fatales”.

El Ing. Ojeda Oropeza enalteció el espíritu cívico, la ética profesional y la abnegación de los profesionales que, en estricto cumplimiento de la Ley de Ejercicio de la Ingeniería, Arquitectura y Profesiones Afines, actuaron como asesores del Estado preservando su total independencia operacional y financiera.

–Tras el movimiento telúrico, –dijo– la Junta Directiva Nacional del CIV, encabezada por su presidente, el Ing. Enzo Betancourt, se integró a la Comisión Presidencial de Emergencia dirigida por el Ing. Francisco Garcés y coordinada con el Ministerio de la Vivienda y el Hábitat,– a cuyo frente se encuentra la Arq. Paola Posani– junto a universidades y academias.

Refirió de seguidas que “ante la falta de protocolos previos para eventos de gran escala —inéditos en Caracas desde 1967— el CIV y las universidades asumieron la capacitación masiva de profesionales en metodologías internacionales de evaluación de daños y habitabilidad”. “En solo 15 días, se adiestraron a más de 2.500 ingenieros civiles, arquitectos y estudiantes del último año, quienes conformaron brigadas técnicas voluntarias de inspección en el Área Metropolitana de Caracas y el municipio Sucre. De manera complementaria, ingenieros colegiados acudieron a título técnico y personal para apoyar en el Estado La Guaira”.

–Para la evaluación de miles de estructuras, se implementó el sistema internacional de etiquetado:

  • Etiqueta Verde (Segura): Sin daños estructurales ni riesgo para sus habitantes.
  • Etiqueta Amarilla (Uso restringido): Daños moderados no estructurales. Requiere reparaciones antes de su uso pleno.
  • Etiqueta Roja (Riesgo elevado): Habitabilidad restringida por compromiso estructural o elementos no estructurales con riesgo inminente de colapso.

El presidente de la Asamblea de Representantes del CIV puso de manifiesto la naturaleza inédita del fenómeno: un «doblete» sísmico iniciado entre Yaracuy y Lara, seguido apenas 39 segundos después por un segundo evento frente a Catia La Mar (La Guaira). Esta interacción simultánea de ondas representa un patrón complejo sin antecedentes históricos en la sismología nacional.

“Superada la inspección visual primaria, el CIV se enfoca en la fase de ingeniería forense para determinar las causas de fallas en estructuras complejas, como los desarrollos OPP 26 y OPP 27 en La Guaira”. El Ing. Ojeda Oropeza enfatizó que este proceso requiere análisis de laboratorio, ensayos de materiales y estudios geológicos minuciosos.

«A estas alturas, atribuir el colapso de una edificación a una causa única sin los estudios forenses concluidos sería apresurado e irresponsable. Los laboratorios universitarios y técnicos están sobrepasados por la magnitud de muestras a analizar, pero el trabajo metódico es la única garantía de verdad técnica», precisó el Ing. Ojeda Oropeza.

«La actuación del gremio profesional ratifica el compromiso histórico de la ingeniería y la arquitectura nacionales con la seguridad estructural, el rigor científico y el resguardo de la vida humana ante contingencias de gran magnitud», finalizó diciendo.

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