Venezuela vive una de las crisis más profundas de su historia: una crisis económica que golpea sin tregua al pueblo, reflejada en el alto costo de la vida, el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo y la insuficiencia de ingresos. A ello se suma el deterioro inaceptable de los servicios básicos: fallas constantes de electricidad, escasez de agua y condiciones que vulneran la dignidad de millones de venezolanos.
Frente a esta realidad, no hay espacio para la mezquindad ni para el egoísmo político.
El país exige, con urgencia, un cambio en paz, democrático y constitucional, basado en elecciones libres, transparentes y confiables, donde sea el pueblo quien decida su destino. Pero ese cambio solo será posible si asumimos, con verdadera responsabilidad histórica, la construcción de una unidad nacional auténtica.
Una unidad sin exclusiones, sin discriminación de ninguna naturaleza, donde converjan todas las fuerzas vivas del país: los partidos políticos en primer lugar, pero también la sociedad civil, los trabajadores, los empresarios, la juventud, la academia, las iglesias y cada venezolano comprometido con el futuro de la nación.
No es tiempo de candidaturas individuales ni de protagonismos estériles. No es tiempo de egos ni de intereses particulares. Es tiempo de grandeza. De entender que Venezuela está por encima de cualquier aspiración personal.
Quienes hoy anteponen sus intereses a los del país le dan la espalda al clamor de un pueblo que sufre y espera soluciones reales.
La historia no recordará a quienes dividieron, sino a quienes tuvieron el coraje de unir.
Este es un llamado firme a la conciencia nacional: a dejar atrás el enanismo político, a construir acuerdos reales y a actuar con desprendimiento, madurez y visión de Estado.
Y que todo lo que hagamos esté siempre guiado por la fe, con Dios por delante, como faro moral de nuestras decisiones y acciones. Porque solo con principios, valores y compromiso genuino podremos reconstruir la esperanza.
Venezuela no puede esperar más.
Unidad, elecciones libres y cambio en paz: ese es el camino.
Luis Guevara Marrón
Ex Alcalde de Anaco
