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Alex Freeman marcó su primer gol en una Copa Mundial en el partido que enfrentó a Estados Unidos con Australia, un tanto que cerró “un círculo familiar” para el defensa estadounidense y consolidó su importancia en el equipo dirigido por Mauricio Pochettino.

El gol de Freeman, nacido en 2004, llegó después de una revisión del VAR que revirtió la anulación inicial por posible fuera de juego. La confirmación del tanto desató la euforia en el estadio y en el banquillo estadounidense; Freeman, sorprendido al principio por la decisión arbitral, terminó celebrando junto a sus compañeros en el córner. Tras el encuentro, el jugador describió el momento como la culminación de años de trabajo y expresó su gratitud por poder vestir la camiseta nacional y cantar el himno frente a una afición entregada.

La influencia familiar fue un elemento destacado en las declaraciones posteriores. Freeman reconoció la figura de su padre, Antonio, exjugador de la NFL que pasó nueve temporadas con los Green Bay Packers y fue parte del equipo campeón de la Super Bowl XXXI. “Se ha cerrado un círculo familiar. Resulta fantástico tener un padre que ha tenido tanto éxito y que ha sido un verdadero mentor para mí”, comentó el defensa, que atribuyó a su progenitor buena parte de su preparación mental y su capacidad para manejar la presión en momentos decisivos.

Más allá del gol, la actuación de Freeman en el torneo ha mostrado continuidad: ya había dejado una asistencia en la primera jornada, cuando Estados Unidos goleó 4-1 a Paraguay. Su capacidad para generar juego desde el costado y su aporte ofensivo lo han convertido en un recurso táctico relevante para Pochettino, que en sala de prensa elogió su evolución. “Su evolución ha sido increíble. Es un chico humilde, siempre dispuesto a escuchar y mejorar. Tiene potencial para ser uno de los mejores jugadores del mundo en su posición”, afirmó el seleccionador.

La madurez del futbolista, con apenas 20 años, se apreció en sus reacciones públicas después del triunfo ante Australia. Freeman destacó el buen espíritu del vestuario y señaló la necesidad de mantener la concentración y el crecimiento colectivo: “La moral en el vestuario está por las nubes y se respira un ambiente especial. Aunque estamos jugando bien y sacando los partidos adelante, debemos seguir creciendo paso a paso para estar preparados para los próximos encuentros”.

Desde la perspectiva táctica, el tanto y la participación de Freeman resaltan la apuesta de Estados Unidos por laterales y carrileros que aporten profundidad ofensiva, una tendencia que Pochettino ha priorizado en esta etapa del seleccionado. La combinación de juventud, versatilidad y disciplina defensiva convierte a Freeman en una pieza valiosa en un equipo que busca asentarse entre los aspirantes del torneo.

Con este resultado y el rendimiento mostrado hasta ahora, Estados Unidos suma confianza de cara a la siguiente fase del campeonato. Para Freeman, el gol no solo representa un logro individual sino el cierre simbólico de una historia personal ligada al deporte profesional en su familia, y una confirmación de que puede ser protagonista en el escenario más exigente del fútbol.

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