Ante la devastación que han dejado dos terremotos sin precedentes, Venezuela se enfrenta a su desafío más grande. Sin embargo, en medio de los escombros, ha surgido lo más noble de nuestra esencia: la solidaridad inquebrantable del venezolano.

Esa capacidad de tender la mano al prójimo, de compartir el poco pan y de levantarse juntos, es la piedra angular sobre la que reconstruiremos la nación.

Pero el voluntariado, aunque vital, no basta por sí solo. Para transformar la emergencia en desarrollo, es imperativo establecer un entorno de seguridad jurídica que brinde confianza plena. Los inversionistas, tanto locales como extranjeros, necesitan reglas claras, estables y respetadas que protejan su esfuerzo y capital.

Este renacimiento requiere, por encima de todo, la refundación de nuestro Estado. Necesitamos, con extrema urgencia, un nuevo Consejo Nacional Electoral y la renovación profunda de nuestras instituciones. El país reclama organismos limpios, gestionados por profesionales de trayectoria intachable, méritos académicos indiscutibles y, fundamentalmente, un compromiso innegociable con los valores democráticos.

Reconstruir Venezuela no es solo reparar infraestructuras; es devolverle al ciudadano la certeza de un país donde la justicia y la transparencia sean la norma, y no la excepción. Ese es el camino hacia nuestra verdadera recuperación.

Por: Ada Charles
Abogado, madre, esposa, hija, hermana, amante de la Libertad y Concejal de Lechería.

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