Venezuela atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. A la prolongada crisis socioeconómica que ha desgastado el tejido social durante años, se le sumó el impacto del histórico doblete sísmico que afectó gravemente a regiones como La Guaira y Caracas.
Esta superposición de emergencias: la estructural y la natural, ha llevado a cientos de familias a situaciones de extrema vulnerabilidad. Sin embargo, la respuesta ante un escenario de tal magnitud exige pasar de la paralización a la acción coordinada.
Para abordar la emergencia y mitigar sus efectos a corto y largo plazo, la respuesta humanitaria y comunitaria debe articularse en tres ejes fundamentales:
* Fortalecer la canalización de la ayuda humanitaria: En momentos de desastre, la eficiencia es vital. Es prioritario brindar apoyo a través de organizaciones no gubernamentales y agencias internacionales con infraestructura sobre el terreno para garantizar que el agua potable, los insumos médicos, el abrigo y los alimentos lleguen a las zonas de mayor necesidad de forma transparente y administrada.
* Rescate de la salud integral y funcional: La atención a las víctimas no finaliza con la remoción de escombros. La rehabilitación física y psicológica, la atención a traumatismos y el cuidado de la salud bucal y funcional que son aspectos frecuentemente desatendidos en contingencias, resultan claves para devolver la calidad de vida a la población afectada.
* Organización y solidaridad comunitaria: La resiliencia local ha demostrado ser la primera línea de defensa. La creación de redes de acopio y soporte, establecer protocolos comunitarios de gestión de riesgo y brindar contención emocional recíproca permite sostener el impacto mientras la ayuda de mayor escala se despliega.
Afrontar esta doble tragedia requiere una solidaridad sin interrupciones. Han pasado 68 días desde doblete sísmico en nuestro país, pero van casi 30 años de involución económica y una crisis sin precedentes social-política-económica en la nación. Desvincular la magnitud de la tragedia no es viable.
La reconstrucción de las estructuras colapsadas y la reconstrucción de la vida del venezolano debe avanzar a la par de la restitución de la dignidad y el bienestar de cada uno. Las elecciones libres, justas y democráticas serán el mejor inicio para una sociedad fracturada.
Por: Ada Charles
Abogado, madre, esposa, hija, hermana, amante de la Libertad y Concejal de Lechería
