El Fondo Monetario Internacional ha advertido que las economías emergentes y en desarrollo enfrentan un camino más difícil hacia un crecimiento sostenido, ya que los conflictos, el endeudamiento creciente, la fragmentación comercial y el cambio climático generan presiones acumuladas que los marcos de política tradicionales podrían tener dificultades para abordar.
La advertencia llega a través de dos publicaciones difundidas durante el fin de semana: la edición de septiembre de 2026 de la revista Finance & Development del FMI, que examina los desafíos que enfrentan África y Oriente Medio, y un documento departamental que analiza cómo cuatro grandes tendencias estructurales —el cambio demográfico, el cambio climático, la fragmentación geoeconómica y la inteligencia artificial— podrían transformar la economía mundial en la próxima década.
El Lastre al Crecimiento Podría Alcanzar Medio Punto Porcentual
El análisis del FMI sobre 143 economías durante el período 2026–2035 estima que los mercados emergentes podrían experimentar un lastre anual al crecimiento de aproximadamente 0,5 puntos porcentuales como resultado de la combinación de fuerzas estructurales. Los efectos climáticos por sí solos podrían restar alrededor de 0,4 puntos, la fragmentación unos 0,2 puntos, y las tendencias demográficas aproximadamente 0,1 punto. La IA podría aportar cerca de 0,2 puntos porcentuales de crecimiento, lo que representa una compensación parcial pero insuficiente.
Las economías avanzadas enfrentan pérdidas aún mayores, con una reducción estimada de 0,7 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB per cápita. El FMI advirtió contra el análisis de estas tendencias de forma aislada, señalando que las interacciones entre las restricciones a la migración, las barreras comerciales y la ralentización en la difusión tecnológica podrían imponer una penalización adicional de 0,4 puntos porcentuales anuales al crecimiento.
La deuda y los conflictos reducen el margen fiscal
Para Oriente Medio y el Norte de África, los prolongados conflictos regionales y las tensiones geopolíticas agravan las presiones económicas existentes sobre el comercio, la inversión, los mercados energéticos y las finanzas públicas. El África subsahariana enfrenta altos costos de endeudamiento, grandes necesidades de financiamiento y próximos vencimientos de deuda externa que limitan la capacidad de los gobiernos para invertir en infraestructura y servicios sociales.
El desafío fiscal es agudo en todo el mundo en desarrollo. El FMI estima que el gasto público adicional asociado con las transformaciones estructurales —pensiones, atención sanitaria, adaptación al cambio climático, infraestructura y capital humano— podría promediar entre el 3 y el 4 por ciento del PIB anualmente durante la próxima década.
Adaptación, No Reacción
El mensaje más amplio del FMI es que la estrategia económica debe pasar de reaccionar ante crisis individuales a prepararse para múltiples perturbaciones que ocurren de manera simultánea. El Fondo señaló las ganancias de productividad en los servicios, la inversión en educación, la adopción tecnológica y una mayor integración regional como posibles vías de crecimiento. Reducir parcialmente las brechas fiscales podría generar ingresos anuales medios de aproximadamente el 2,6 por ciento del PIB en los mercados emergentes, contribuyendo a preservar el espacio fiscal. Pero el FMI fue contundente: la tecnología por sí sola no podrá compensar los costos económicos del cambio climático, el envejecimiento poblacional y la fragmentación.