En la última década, el concepto de desarrollo ha dejado de ser una métrica meramente económica para convertirse en un equilibrio multidimensional.

Para Venezuela, la adopción de una Cultura ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) no es solo un compromiso internacional, sino una ruta crítica para la reconstrucción de su tejido institucional, social y productivo.

La clave de esta transformación radica en el diseño y ejecución de políticas públicas orientadas exclusivamente bajo los principios de sostenibilidad y sustentabilidad, entendiendo que la primera garantiza la permanencia del sistema en el tiempo y la segunda protege la base de recursos naturales que lo sustenta.

Para que la Agenda 2030 y la Agenda 2050 sean efectivas en Venezuela, debe trascender el discurso y materializarse en el marco legal. Las políticas públicas deben abandonar el enfoque de «atención de crisis» para adoptar un enfoque de ciclo de vida, donde cada inversión sea evaluada por su impacto ambiental, su viabilidad económica y su capacidad de inclusión social.

Esto implica crear marcos regulatorios que incentiven la descarbonización, la eficiencia energética y, sobre todo, la transparencia en la gestión de los recursos públicos.

Venezuela posee ventajas comparativas que, bajo un modelo de sostenibilidad, pueden transformarse en ventajas competitivas sostenibles.

Se debe garantizar que el desarrollo actual no comprometa la capacidad de las futuras generaciones de venezolanos para satisfacer sus propias necesidades.

La Cultura ODS no debe verse como una imposición externa, sino como una herramienta de gerencia pública moderna, responsable e innovadora.

Venezuela tiene la oportunidad de saltar etapas de desarrollo tradicionales y posicionarse como un referente de sostenibilidad en la región, siempre que el Estado asuma el rol de facilitador de un ecosistema donde la productividad y la preservación caminen de la mano. El crecimiento económico y la evolución humana deben ir en concordancia y armonía de la conservación y preservación del medio ambiente. Esto nos hace un país verdaderamente rico y capaz de competir y cooperar globalmente.

Por: Ada Charles
Abogado, madre, esposa, hija, hermana, amante de la Libertad y Concejal de Lechería.

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