Venezuela transita hoy por una compleja distopía donde la vulneración de los derechos humanos y la erosión de los derechos políticos han fracturado el tejido social. Como sociedad, enfrentamos el inmenso desafío de transformar este dolor colectivo en la piedra fundacional de un verdadero Estado de Derecho.

El rescate de nuestro país exige un rigor estrictamente jurídico, pero profundamente humanista.

No se trata únicamente de reformar leyes, sino de devolverle al ciudadano la certeza de que su dignidad es inviolable.

La justicia no puede ser un instrumento de retaliación; debe ser el ecosistema donde reinen las garantías institucionales, el debido proceso y la igualdad ante la ley.

Solo cuando las instituciones protejan al individuo y no al poder, podremos hablar de una democracia real.

Este camino requiere una mirada reconciliadora, capaz de sanar las heridas de un país fragmentado, pero con la firme convicción de que no hay reconciliación duradera sin justicia formal y transparente.

La paz no es la ausencia de conflicto, es la presencia de garantías. Nuestra mayor esperanza radica en la reserva moral y civil de los venezolanos.

Con el Derecho como escudo y la dignidad humana como brújula, asumamos la tarea histórica de reconstruir un pacto social. El venezolano no puede sostenerse bajo la incertidumbre.

Construyamos una Venezuela de progreso, donde la justicia y la seguridad sean los pilares de nuestra libertad.

En memoria de Victor Hugo Quero, preso político fallecido en custodia, y su madre Carmen Teresa Navas, quién murió de dolor y tristeza, tras el funeral de su hijo.

Ada Charles
Abogado, madre, esposa, hija, hermana, amante de la Libertad y Concejal de Lechería.

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