​El desgarrador sismo que sacudió la región central del país, específicamente en Caracas y La Guaira, el pasado 24 de junio nos dejó una herida profunda. Los reportes oficiales consolidan hasta hoy un doloroso balance de 4,333 fallecidos, 16,740 heridos y 18,437 personas sin hogares.

Ante esta tragedia, vimos emerger lo mejor de nosotros: una Venezuela unida con un mismo fin, donde miles de colaboradores asistierón con donaciones a los centros de acopios y voluntarios se sumaron de inmediato a levantar escombros para salvar vidas.

​Pero la realidad nos obliga a esgrimir una verdad incómoda: LA EMERGENCIA ES TODA VENEZUELA.

​Mientras los reflectores apuntan exclusivamente a la reconstrucción de de las zonas efectadas, el interior del país padece una crisis silenciosa pero igual de destructiva, arrastrada por 27 años de un modelo colapsado.

​En nuestro estado Anzoátegui, las familias y comercios viven en una constante agonía, soportando apagones diarios de 4 a 8 horas sin saber cuándo se va el servicio eléctrico ni cuándo regresa. Todo esto en una economía asfixiante donde, según los rigurosos datos del Cenda, la canasta alimentaria familiar ya alcanza la alarmante cifra de 772.74 dólares mensuales, contrastando salvajemente con la falta de empleos de calidad.

​Es imperativo respaldar a nuestros empresarios y comerciantes con alivio e incentivos tributarios que de verdad estimulen la inversión y abran paso a nuevos emprendedores.

​En vista de que se está generando una inversión en el ámbito petrolero y hemos observado en las últimas noticias como empresas trasnacionales como Vitol se están residenciando ya en la ciudad de Caracas lo que se traduce en remuneraciones en divisas para el país, consideramos que el bolsillo del venezolano se puede aliviar a través de una reducción del impuesto.

Por ello, la propuesta que planteamos es una reforma fiscal valiente y necesaria: reducir el IVA al 8% y eliminar el IGTF para dinamizar el consumo, bajar los costos de producción y frenar la inflación que asfixia al bolsillo ciudadano.

​¡Hay que dejar de perseguir a los empresarios y comerciantes! El Estado debe ser un aliado del que produce, no su verdugo. Solo aliviando esta pesada carga fiscal y minimizando las trabas burocraticas para conformar una empresa en el país, reactivaremos la economía para generar empleos estables y salarios dignos que se traduzcan en lo que verdaderamente importa: neveras llenas.

​Venezuela tiene el vigor para sortear múltiples desafíos simultáneamente. Se debe trabajar con transparencia en la reconstrucción material del centro, pero sin que esto sea una coartada para congelar la marcha democrática ni la atención social que el resto del país exige a gritos.

​¡La reconstrucción debe ser en todo el país!


Presidente de Un Nuevo Tiempo – Estado Anzoátegui

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