En Viena ha comenzado la primera Cumbre Global contra el Fraude, organizada por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito y la INTERPOL. Más de 1300 participantes, incluidos 17 ministros y representantes de empresas tecnológicas y financieras, buscan coordinar una respuesta global a un delito que ha mutado radicalmente en la última década.
El director ejecutivo interino de la UNODC, John Brandolino, señaló que el fraude ha pasado de ser un delito de pequeña escala a convertirse en un fenómeno sofisticado, organizado y perpetrado a través de las fronteras con una velocidad asombrosa. Están surgiendo «fábricas de estafas» que explotan a personas traficadas, especialmente en el sudeste asiático. La inteligencia artificial generativa permite crear vídeos, audios e identidades falsas, mientras que las criptomonedas facilitan el lavado de dinero sin control.
Un centro de estafas en Camboya queda abandonado después de ser allanado por las autoridades.
Las pérdidas son escalofriantes: 16.000 millones de dólares solo en Estados Unidos en 2024, y 37.000 millones en Asia oriental y sudoriental en 2023. La Cumbre abordará cómo fortalecer las alianzas público-privadas, mejorar la prevención y ayudar a las víctimas, con el objetivo de sentar las bases para una respuesta global coordinada.